Daño psicológico
Estudio de la sintomatología, su evolución y su repercusión, contrastando la relación con los hechos y los factores previos o concurrentes.
Comprender el impacto. Explicar lo que puede acreditarse.
Una evaluación psicológica forense se organiza en torno a una cuestión del procedimiento. Integra la entrevista, la documentación y, cuando resultan adecuadas, pruebas psicológicas para formular conclusiones sobre las variables examinadas.
Estudio de la sintomatología, su evolución y su repercusión, contrastando la relación con los hechos y los factores previos o concurrentes.
Valoración de las funciones psicológicas relevantes para la cuestión planteada, sin equiparar automáticamente un diagnóstico con una incapacidad.
Integración de la información disponible, las condiciones de evaluación y la validez de las respuestas. Se explicita qué permiten sostener los hallazgos.
La finalidad es distinta. La evaluación forense responde a una pregunta con relevancia probatoria. El encargo pericial no constituye psicoterapia ni sustituye la asistencia sanitaria.
Antes de comenzar se acuerdan el objeto, los honorarios y el alcance del trabajo. La necesidad de entrevistas, exploraciones, pruebas o ratificación se determina según las características del procedimiento. La atención presencial en Madrid se organiza con cita previa.